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SISTEMA NORMATIVO WAYUU

Por Guillermo Ojeda Jayariyu En sencilla definición podemos afirmar que el Sistema Normativo Wayuu es el conjunto de principios, procedimientos y ritos que regulan o guían la conducta social y espiritual de los miembros de la comunidad Wayuu. Esta comprensión natural la sustentamos a partir de su aplicación social, la cual se hace efectiva a través de la institución moral, social y cultural del Pütchipü’üi, quien también se conoce con el nombre de Palabrero. En función de preservar la armonía social y los principios vitales de los individuos, el Pütchipü’üi actúa como agente de control social para la aplicación de justicia, recreando la palabra y el saber ancestral que integra los fundamentos de vida espiritual, mitológica y social de la nación Wayuu.
 
Como figura institucional el Palabrero representa todo el sistema de compensaciones que se dan en el orden cultural de la etnia, y se caracteriza especialmente por ser un pensador de lo pacífico, que cultiva una buena erudición y conserva un profundo conocimiento acerca de las normas ancestrales de convivencia social.
 
El Pütchipü’üi, junto con la mujer Ouutsü, quien es la experta religiosa en la comunidad, constituyen la reserva moral y espiritual del Universo Wayuu; ambas figuras encarnan el conocimiento que teje la consistencia de vida social y espiritual de los individuos Wayuu. En otro modo, la mujer Ouutsü se instituye como autoridad espiritual en cuyo entorno giran los asuntos humanos y divinos. Su oficio como intermediaria entre los Wayuu y el mundo de lo sobrenatural permite sanar las calamidades ocasionadas por los espíritus de las enfermedades. Como depositarios del conocimiento la Ouutsüy el Pütchipü’üi se reconocen como máximas autoridades, que a través de sus funciones en la comunidad, sustentan los fundamentos principales del Sistema Normativo Wayuu, el cual se integra a través de los siguientes componentes:  
 
-        DERECHO WAYUU (Anaa Akuaitpaa): consiste en un Principio de Reparación y Compensación, es decir, todo agravio o daño ocasionado a un individuo, ya sea en forma voluntaria o involuntaria, debe subsanarse a través de una indemnización. Se comprende que todo tipo de agresión o negación de la vida ocasiona un desequilibrio, no sólo en el individuo sino también en el seno de su núcleo familiar.
 
-        LA PALABRA (Pütchikalü): es la herramienta más eficaz para resolver los conflictos. El valor de la palabra implica un concepto integral del individuo que la expresa, y por lo tanto compromete la integridad de su grupo familiar materno. Es por eso que los acuerdos se realizan en nombre de todo el clan familiar, puesto que son los jefes familiares y los palabreros quienes comprometen su palabra en la búsqueda de una salida a un conflicto.
 
-        RESTABLECIMIENTO DEL ORDEN SOCIAL (Anoutaa): comprende los factores de equidad. En la cultura se comprende que el bienestar físico y espiritual de los individuos obedece a una relación de armonía con su entorno social y familiar.  
 
-        COMPENSACIÓN (Walaa): comprende el valor simbólico de las indemnizaciones las cuales consisten en entregas de collares y especies de ganado. Las solicitudes de collares se realizan para abrir un compás de arreglo en momentos en que se producen derramamientos de sangre, en segunda instancia se exigen animales, que generalmente se distribuyen entre tíos y abuelos maternos, esto se realiza con el propósito de asegurar su reproducción, y de este modo garantizar el bienestar de todo clan familiar.      
 
-        RECONCILIACIÓN (Anajirawaa): es el acto final de recuperación de la armonía social. La realización de un pago tiene el efecto de borrar los odios y los resentimientos. El propósito de desprenderse de algunos bienes materiales para compensar daños ocasionados conlleva a una firme concepción de voluntad para vivir en armonía social. En este sentido se comprende que el honor de una familia es menoscabado en momentos en que la familia agresora se niega indemnizar los daños ocasionados. El solo hecho de negarse a realizar un pago implica un desafío que puede llevar a una confrontación violenta, debido a que cada individuo se siente agredido y está en la incertidumbre de cobrar el agravio de acuerdo a su propio juicio personal, exponiendo la tranquilidad y la armonía de todo el clan familiar.
 
En forma complementaria, cabe afirmar que en la aplicación real del Sistema Normativo Wayuu existen manifestaciones que están asociadas a los principios elementales del derecho Wayuu. De acuerdo sus contenidos específicos podemos definirlas de la siguiente manera:
 
-        Lengua Materna: a través de ella transmitimos el pensamiento y la forma de concebir el mundo. En los mitos y las leyendas encontramos la explicación de los orígenes y la estrecha relación que sostenemos con los demás elementos de la naturaleza.
-        Espiritualidad: en esta afirmación expresamos nuestro modo de ser Wayuu y exteriorizamos los sentimientos y el pensamiento que afianza los conceptos elementales de ética y moral.
-        Organización Social: en la conformación de los grupos familiares se sientan los preceptos de relación social y familiar. En el interior de los clanes definimos el grado de relaciones que debemos sostener con nuestros familiares, ya sean maternos o paternos.
-        Territorio: la concepción del espacio vital donde se desarrolla la vida social y cultural define los bienes culturales individuales y colectivos.
-        Economía Tradicional: a partir de este componente se establecen los valores simbólicos de las compensaciones.
 
A manera de conclusión podemos afirmar que la aplicación del Sistema Normativo Wayuu contiene en su esencia los procedimientos que buscan restablecer la armonía social y espiritual de los miembros de la comunidad Wayuu. A partir de las funciones de la mujer Ouutsü y el Pütchipü’üi encontramos el sentido de garantizar una conjunción de vida con el entorno natural y sobrenatural. Es así, que a través de la labor de persuasión del palabrero y la realización de actos rituales de expertas religiosas, cuyas prácticas se efectúan en medio de la incertidumbre de un conflicto familiar, encontramos los significados que develan el profundo sentimiento que tenemos hacia la vida. No es una casualidad revestirnos con el color rojo para alejarnos de las calamidades, como tampoco es una ocurrencia recurrir a los sueños para guiar nuestra vida social y espiritual.
 
Hoy, más que en otras épocas históricas, necesitamos reencontrarnos con nosotros mismos, para enfrentar los retos que nos plantean la globalización y la interculturalidad. En nuestro devenir cultural Wayuu vamos a necesitar mucho más de la sabiduría sagrada de la mujer Ouutsü y la capacidad de diálogo y persuasión del Pütchipü’üi. Nuestra permanencia cultural descansa en la expresión constante de nuestras capacidades imaginativas. Al avanzar el aire de uniformidad por los senderos de la globalización, se nos hace oportuno despertar los componentes que afianzan nuestra identidad individual y colectiva. Es necesario reflexionar acerca de nuestras imágenes, nuestros símbolos, nuestros sonidos y nuestros sueños ancestrales. En este instante es urgente interrogarnos por lo que somos, por nuestros legados y nuestros patrimonios. Nuestro sueño debe asistir al diálogo respetuoso entre las culturas del mundo, desde cada reencuentro con la raíz profunda y la magia del territorio ancestral Wayuu.
 
Pintor, investigador y gestor cultural.
Coordinador general del proceso organizativo de la Junta Mayor Autónoma de Palabreros Wayuu 

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